Algunas de las prácticas docentes que pueden orientar la formación de usuarios plenos de la cultura escrita son las siguientes:
Fomentar espacios y oportunidades de lecturas diarias con las y los niños.
Lectura en voz alta de diferentes tipos de textos (narrativos, informativos, de divulgación, periódicos, revistas, folletos, volantes, avisos, anuncios).
Realizar lecturas independientes de textos narrativos e informativos que sean de interés de los estudiantes.
Escritura de varios tipos de texto (historias, listas, mensajes, poemas, reportes, reseñas) con propósitos diversos.
Realizar sesiones de trabajo donde los alumnos, en pequeños grupos, lean en voz alta textos informativos y literarios, lo que les permitirá escuchar distintas voces y ritmos narrativos.
Explorar las oportunidades diarias donde se realicen inferencias sobre la lectura y se vinculen con los conocimientos previos de los alumnos.
Llevar a cabo la lectura de cuentos para mejorar la interpretación de textos narrativos.
Leer textos de divulgación científica que permitan seleccionar y comparar información.
Realizar actividades donde los alumnos recuperen el contenido de distintos textos a través de la búsqueda, selección y registro de información.
Lectura de textos de diversos autores sobre un tema en común, con la finalidad de identificar coincidencias y puntos de vista diferentes.
Aprovechar los días festivos señalados en el calendario escolar para que los alumnos lean poemas, rimas, canten canciones y exclamen trabalenguas o juegos verbales relacionados con la efeméride.
Propiciar que los alumnos lean diferentes textos con información falsa y verdadera de un tema en específico, para que ellos rescaten la información que necesitan, y al mismo tiempo se trabaje con la comprensión lectora del alumno.
Recomendar lecturas o actividades relacionadas con la lectura y la escritura para llevar a cabo en los periodos vacacionales o de receso.